Según el modelo de Greiner, el crecimiento empresarial pasa por varias fases, cada una con desafíos específicos:
Fase de creatividad: La etapa inicial enfocada en la creación de productos y servicios. La comunicación es informal y la estructura es flexible.
Fase de dirección: A medida que la empresa crece, la estructura formal y la gestión directiva se vuelven necesarias para coordinar operaciones.
Fase de delegación: La expansión continua requiere delegar responsabilidades a mandos intermedios, creando desafíos en control y coordinación.
Fase de coordinación: Se implementan sistemas y procedimientos para integrar varias unidades y asegurar una operación coherente.
Fase de colaboración: La empresa fomenta una cultura de trabajo en equipo para superar barreras burocráticas y mejorar la eficiencia.
Cada fase culmina en una crisis que, al superarse, permite a la empresa avanzar al siguiente nivel de desarrollo.